EL SEÑOR DE CASTILLA

Sevilla, 1342. Al mismo tiempo que dos reinas deciden el destino de Sevilla y de la Corona de Castilla a través de sus vástagos, un jienense llamado Bernardo se embarca en las guerras contra el infiel junto a su señor Pero Gil, vasallo leal del rey Alfonso Onceno. Pero dos manos gobiernan al rey: una, blanca y fría, de la reina María de Portugal; la otra, de color canela y sevillana, de Leonor de Guzmán, su fogosa amante.

Alimentados por sus intrigas y pasiones, dos hijos del rey se odiarán hasta cubrir de sangre el reino, dividido entre el infante Pedro y el bastardo Enrique. Mientras, de las cenizas y del recuerdo de la Isbiliya almohade, un mudújar toledano levantará a orillas del Guadalquivir un sueño, un oasis de azahar y sosiego entre tanta violencia, ansioso por alcanzar la gloria humilde del artesano y la eternidad.

Gil, señor de las Torres Oscuras, buscará la forma de sobrevivir a los estertores que sacuden el reino en una época en que la palabra dada decide la vida y la muerte de un hombre, y en la que Bernardo quedará atrapado en Sevilla entre el deber y el honor, y la razón del corazón, hasta el momento final en que la tierra se torne bermeja.


SYNOPSIS: THE LORD OF CASTILLE (Ediciones B)

14th Century. In Seville, the Kingdom of Castille is facing a dangerous age, with two brothers fighting for the throne: Peter the right heir and Henry the bastard, both moved to confront each other by Mary of Portugal, the cold queen; and by Leonor of Guzmán, the ardent lover of King Alfonsus 11th. And their ambitions will flood in the kingdom in blood.


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Mapa 01: Reino de Castilla, c.1350, en donde se señalan los límites de los antiguos reinos que a modo de provincias conforman el reino. Las relaciones políticas más intensas las mantiene con el el Reino de Aragón, y en el sur, con el Reino de Granada, el último reino musulmán de Occidente

Mapa 02: Sevilla, c.1350, cercada de murallas y protegida por el río Guadalquivir. Conquistada por Fernando Tercero El Santo en 1248, su buen clima, su apertura al mar a través del río Guadalquivir y su rica arquitectura, producto de su pasado árabe, harán de ella una de las sedes de la corte real, junto a Valladolid, Burgos y Toledo, donde los reyes de Castilla pasarán largas temporadas huyendo del frío y de la austeridad castellana. Las mezquitas darán paso a las iglesias; y los palacios almohades, a los castellanos (el Palacio Gótico de Alfonso Onceno; el Palacio Mudéjar de Pedro Primero)