EL REINO NAZARÍ Y EL REINO MERINÍ

Tras la derrota de los almohades frente a la alianza de los reinos cristianos de Castilla, Navarra y Aragón en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1212, la anarquía se adueña de los múltiples reinos de taifas en los que había quedado dividido el Emirato de Córdoba, afectando también al Reino de Granada.

El Reino Nazarí de Granada y su dinastía tienen su origen en la figura de Muhammad ben Yúsuf ben Nasri 'Alhamar', de origen árabe, que se proclamó sultán en 1232. Muhammad ibn Yúsuf ibn Nasrí fue reconocido como sultán por las oligarquías de Guadix, Baza, Jaén, Málaga y Almería.

En 1234 se declaró vasallo de Córdoba, pero en 1236 Fernando III conquistó Córdoba y Muhammad ibn Yusuf ibn Nasrí se hizo con el poder en Granada. Para ello Muhammad I se enfeudó con Fernando III, en 1236, lo que le garantizaba su independencia. Pero en 1246 Fernando III, para consolidar sus conquistas en el valle de Guadalquivir, se apodera de Jaén. Para conservar su reino, Muhammad I se ve obligado a pagar tributo (parias) con un tratado de paz por 20 años, y a reconocer a Fernando III de Castilla como señor..

El reino sobreviviría precariamente, aunque perdiendo territorios, hasta 1492. La monarquía se mantuvo gracias a las concesiones a los cristianos, a la necesidad de éstos de consolidar sus conquistas y a los pactos con los benimerines del Magreb, ya que apelarían de forma intermitente a la solidaridad islámica.

La difícil situación de Granada se mantuvo gracias a la habilidad política de sus reyes, desde Muhammad I (1237-1273) hasta Boabdil (1482-1483 y 1486-1492) Los reinados más esplendorosos fueron los de Yúsuf I (1333-1354) y Muhammad V (1354-1359 y 1362-1391), en los que el reino nazarí alcanzó su apogeo. A partir de estos reyes, las luchas dinásticas se sucederán unas tras otras, debilitando el reino hasta su final, en 1492.

El Reino de Granada comprendía parte de la provincia actual de Jaén, parte de la provincia actual de Sevilla, las provincias actuales de Córdoba, Cádiz, Almería, Málaga y Granada, pero fue reduciéndose hasta que en el siglo XV abarcaba aproximadamente las provincias actuales de Granada, Almería y Málaga. La ciudad de Granada se convirtió en una de las más prósperas de Europa contando con 50.000 habitantes. En el Albayzin vivían los artesanos y el resto de la población ocupó la parte llana hacia el sur, con grandes industrias, aduanas y la madrasa (escuela coránica).

Tras el fin de la conquista castellana el 2 de enero de 1492, el Reino de Granada pasa a formar parte de la Corona de Castilla. Su símbolo —la granada— se incorporará al escudo de la Monarquía Española y continúa en la actualidad.

El Reino Meríni de Fez (1217-1465) fue uno de los reinos musulmanes más importantes de la historia del Norte de África. Su capital era la ciudad de Fez y estaba regido por la dinastía bereber de los meriníes, que los cristianos denominaron benimerines. Su territorio comprendía el noroeste del actual Marruecos, así como de forma intermitente las actuales ciudades españolas de Ceuta y Algeciras. Durante poco más de cuarenta años la plaza de Yebel Tarik, la actual Gibraltar, fue también dominio meriní, y fue la causa principal de la denominada Guerra del Estrecho, por la que nazaríes, meriníes, castellanos y aragoneses se enfrentaron y lucharon para lograr el control del Estrecho.

Sus fronteras fueron cambiantes, pero a grandes rasgos limitaba al norte con el mar Mediterráneo, al este con el Reino de Tremecén (si bien los meriníes llegaron a ocupar la propia ciudad de Tremecén y Túnez dos veces), al sur con el desierto del Sahara y al oeste con el Océano Atlántico. Aunque incluido formalmente entre los territorios del reino, el actual Rif mantuvo cierto grado de independencia, existiendo incluso nidos de piratas rifeños en emplazamientos de la costa mediterránea, como el Peñón de Vélez de la Gomera.

El país era esencialmente musulmán, con minorías cristianos y judíos. Los idiomas más hablados eran el árabe, el bereber, y hebreo entre los judíos. Entre los diversos títulos que ostentaban uno de ellos fue rey de Algeciras, convertido así en una división administrativa. El reino estaba dividido en siete provincias.

Dos de sus más ilustres ciudadanos fueron Ibn Batuta, explorador, escritor y geógrafo, (1304-1377), e Ibn Jaldún (1332-1406), historiador y filósofo, contemporáneo y amigo del visir nazarí Ibn Al-Jatib.





 


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