MADINAT GARNATA


Cuando los árabes llegaron a la Península Ibérica en el año 711, existía en el actual emplazamiento de la ciudad un asentamiento con dos pequeñas poblaciones: Iliberis (Elvira) en lo que hoy conocemos como Albaicín y Alcazaba, y Garnata, en la colina de enfrente, que era más bien un barrio de Iliberis. Los árabes llamaron a este lugar Garnat Al-Yahud (Granada de los Judíos)

En el año 711, el caudillo bereber Tariq sometió Iliberis con ayuda de los judíos. Dos años más tarde, Abd-al-Aziz dominó definitivamente todo el territorio después de una rebelión. En el 740 hubo otra rebelión de los bereberes africanos que se extendió por la península y con ese motivo acudieron tropas sirias a luchar contra ellos. En el territorio de la península vencieron los sirios y por ese motivo les fueron otorgadas tierras en varios lugares, entre otros en Iliberis, que ya se llamaba Elvira.

En la época del Emirato Independiente de Córdoba, en 756, la población árabe se encontraba ya asentada en dos núcleos: el Albayzín y la Al-Hamrā (“la roja”). Tras la muerte de Almanzor en 1010 la ciudad conocida como Garnata es destruida en una confrontación civil. Hubo una guerra civil continua por alcanzar el trono. En 1013, desde el norte de África se inicia la dinastía Zirí, fundada por Zawi ben Zirí, quien toma Madinat Garnata y se constituye en reino independiente pero, en lugar de asentarse en Madinat Ilbira, decidieron recuperar la antigua ciudad romano-visigoda.

A una primera reparación de las fortificaciones existentes, debió seguir su ampliación, que afectó sobre todo a los sectores oeste y sur. El primero se extendió desde la Bab al-Unaydar (Puerta de la Erilla o Monaita) hasta el Carril de la Lona, donde se abría la Bab al-Asad (Puerta del León), de la cual sólo queda uno de sus torreones. Desde allí descendía por detrás de la Iglesia de San José hasta la Cuesta de San Gregorio. El límite sur se llevó muy próximo a la actual C/ San Juan de los Reyes, conservándose una torre frente a la Iglesia del mismo nombre, a partir de la cual continuaba hacia el norte para enlazar con la antigua muralla en la C/ Guinea, cerca de otra torre que todavía existe. Hacia levante se conserva en la Placeta de Abad, integrado dentro del Convento de las Tomasas, una torre que debió formar parte de la Bab al-Bunad (Puerta de los Estandartes). De esta forma quedó constituida la Qasabat Garnata (Alcazaba de Granada), dentro de la cual estaba el alcázar de los emires ziríes.
Los sucesores de Zawi convirtieron la capital de su reino taifa en una gran urbe, Madinat Garnata (Ciudad de Granada). La expansión se planteó hacia el llano, con un perímetro de murallas que partiendo de la Puerta Monaita continuaba hasta la Puerta de Elvira, y de allí, cercando el resto de la medina y cruzando al otro lado del río para subir a una fortaleza situada en donde hoy está la Alhambra, bajaba de nuevo hasta el río para enlazar con la coracha del recinto primitivo, mediante la puerta-puente denominada Bab al-Difaf (Puerta de los Tableros).

En el año 1090 los almorávides derrocaron al último sultán zirí, `Abd Allah, y establecieron en Granada la capitalidad de al-Andalus. El desarrollo urbano originó el inicio de la construcción de arrabales extramuros como los de al-Bayyazin (los Halconeros = Albayzín) al norte, de al-Ramla (el Arenal) al suroeste y al-Fajjarin (los Alfareros) al sureste. La comunicación desde la Alcazaba al arrabal del Albayzín obligó a la apertura de la Bab al-Ziyada (puerta del Ensanche), llamada después Puerta Nueva o de las Pesas. Parece que los citados arrabales todavía no contaban con murallas en esta etapa, pero si debió de cercase entonces el barrio de Ajš ariš (Axares), comprendido entre el antiguo recinto de la Alcazaba, la Cuesta del Chapiz, el Río Darro y la coracha.

En el año 1238 Muhammad ibn al-Ahmar estableció la capital del emirato nazarí en Granada e inició la creación de una ciudad palatina amurallada en la Alhambra que se convertiría en el nuevo centro político y administrativo y cuyo contacto con Granada se limitaría a su extremo occidental, donde estaba la Qasabat al-Hamra` (Alcazaba de la Alhambra). Desde entonces la antigua ciudadela zirí, ya sin trascendencia política pero dotada aún de utilidad militar, se empezó a denominar al-Qasaba al-Qadima (Alcazaba Antigua).

Las inmigraciones de musulmanes de zonas fronterizas y la necesidad de mejorar las defensas provocarían el amurallamiento de los arrabales. La muralla del Albayzín, construida en el segundo tercio del siglo XIV, comenzaba al inicio de la Cuesta del Chapiz, donde se unía con la del barrio de Ajšariš, bordeaba el Río Darro aguas arriba, ascendía a San Miguel Alto y bajaba hasta la Bab Fayy al-Lawza (Puerta de Fajalauza). Continuaba hasta el Postigo de San Lorenzo, para terminar en la Puerta de Elvira. Al final de la etapa nazarí, el conjunto urbano formado por el Arrabal del Albayzín, la Alcazaba Antigua, el barrio de Ajšariš y el situado a poniente de la coracha, empezó a conocerse genéricamente como Albayzín, denominación que se ha mantenido hasta nuestros días.

(Información extraída de la Escuela de Estudios Árabes, organismo dependiente del CSIC, Enlace Web aquí)

 


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